Madame Olvido

Madame Olvido

por BANDAI - 17/05/2017 - 04:38pm

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MIRACULOUS

Las aventuras de Ladybug

 

Hoy presentamos:

Madame Olvido

 

 

—¡Listo! —dijo emocionada Marinette mientras le mostraba a su kwami su gran obra.

—Es muy hermoso ¡Apuesto que a Adrien le encantará! —contestó la pequeña Tikki mientras revoloteaba alrededor de la chica.

La joven parisina guardaba con mucha delicadeza la boina que le había hecho a Adrien en una caja de regalo. Estaba hecha de un cuero café que, según Marinette, combinaba a la perfección con el color de ojos del chico.

—¿De verdad lo crees, Tikki? —preguntó mientras ponía un moño a la caja—. Quizás una boina fue mala idea. Creo que pude haberle hecho otra bufanda. ¡No, eso no es buena idea! Tal vez una chaqueta…

—No te preocupes, Marinette —interrumpió Tikki—. ¡La idea de una boina es muy original! Y con tu talento un boceto se convirtió en una maravillosa creación.

Marinette sonrió tiernamente a las palabras de su pequeña amiga, cuando escuchó que su mamá la llamaba con su alegre voz de siempre. Tikki se ocultó en la bolsa de la chica, la cual bajó las escaleras con su mochila en una mano y el regalo para Adrien en la otra.

—Marinette, cariño, te ves muy feliz el día de hoy, ¿Pasa algo? —dijo Sabine a su hija mientras miraba con picardía el regalo que la joven tenía en su mano.

—Es sólo un regalo —contestó con un encogimiento de hombros y una sonrisa tímida.

Sabine sabía perfectamente para quien era ese regalo, pues con anterioridad su hija le había contado sobre su más grande amor en todo el mundo y, obviamente, no podía invertir tanto talento y esfuerzo en una prenda de aquel tipo más que para aquel amor que ella decía: Adrien Agreste.

—Toma esto —dijo la sonriente madre mientras se quitaba un collar que traía puesto y lo depositaba en la mano de su hija—. Te dará suerte.

Marinette vio con gran interés lo que le había dado: era una cadena de la cual colgaba un cuarzo rosa con forma de corazón. De inmediato la joven se sintió emocionada, pues esa cadena la usaba su madre siempre y, ahora, se lo daba a ella.

—Pero mamá —comenzó Marinette—. Tu amuleto chino. Tú siempre lo traes puesto…

—Yo lo he usado desde hace un largo tiempo para tener conmigo un amor puro y verdadero—interrumpió la mayor—, y creo que ha servido, pues tengo a tu padre y te tengo a ti.

—Yo…

—Creo que es momento de que tú lo uses —volvió a interrumpir Sabine mientras le ponía el collar a su hija—. Para que tengas un amor puro y verdadero.

La azabache sonrió cariñosamente al tiempo que acariciaba con suavidad el corazón de cuarzo.

—¡Gracias mamá! —dijo Marinette dándole a su madre un gran abrazo haciendo que casi cayera el regalo para Adrien, pero por suerte Sabine actuó rápidamente y logró atrapar la caja.

—Mejor apúrate —dijo Sabine riendo—. No querrás llegar tarde a la escuela hoy, ¿oh si?

Tras decir eso Marinette dio un rápido y sonoro beso a la mejilla de su madre, agradeció una vez más por el regalo que le había dado y se despidió de ella para poder ir a la escuela.

Marinette corrió con mucha prisa hacia la escuela para pedirle unos cuantos consejos a su gran amiga Alya antes de que Adrien llegará, pero cuando entró al aula, se llevó la sorpresa de que ninguno de los dos había llegado aún. Tomó asiento en su lugar de siempre y comenzó a pensar en lo que le podría decir a Adrien, cuando…

—Marinette Dupain-Cheng, no me digas que trajiste un regalo para Adrien.

—Este no es asunto tuyo Chloe —contestó Marinette mientras alejaba lo más posible el obsequio de aquella rubia.

—Disculpa, pero todo lo que tiene que ver con mi Adrien tiene que ver conmigo, y eso incluye tu ridículo regalo.

Al término de sus palabras, Chloe le arrebató a Marinette la caja de regalo y la abrió para ver lo que tenía adentro.

—¡Oye, devuélveme eso! —gritó con ira la azabache mientras todos en la clase miraban con enojo lo que ocurría con las dos chicas.

—¿De verdad lo quieres, Marinette? Pues ve por él —al terminar de decir aquellas palabras, Chloe lanzó la boina por la ventana—. ¡Ups! Se me cayó.

Marinette corrió hacia la ventana para asomarse y ver como coche tras coche pasaba por encima de su boina. La boina que le iba a dar a Adrien. A Adrien.

—Creo que ahora es basura —dijo Chloe soltando una risa burlona.

Marinette sentía que su pecho ardía de frustración e impotencia por lo que había hecho esa fastidiosa rubia. Todo su esfuerzo de semanas se había ido por la borda tan rápidamente y frente a sus ojos.

—Esta vez no te has medido, Chloe —dijo Marinette al tiempo que tomaba su mochila y la caja de regalo, y salía corriendo del aula.

Mientras avanzaba a paso veloz hacia su casa, la azabache refunfuñaba de indignación por lo que Chloe acababa de hacer, cuando al salir de la escuela chocó de frente con alguien haciendo que la caja cayera al piso.

—Lo siento, Marinette —dijo Adrien levantando el objeto—. Estaba tan apurado por no llegar tarde que no me he fijado.

Adrien le tendió la caja a Marinette, y ella recordó esa vez en la que él le había dado su paraguas. Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos, pero las retuvo para no doblegarse frente a él, así que tomó la caja y comenzó a hablar.

—Y-yo, no he demasiado fijado —la joven se sonrojó por su equivocación y trató de arreglar las cosas—. ¡Perdón! No me he fijado demasiado. ¡Si! ¡Eso! Yo, ammm… tengo que irme. ¡Nos vemos!

Y al terminar de hablar, Marinette salió corriendo dejando a un Adrien totalmente confundido por lo que acababa de pasar.

El modelo corrió hasta el aula y se sentó junto a su gran amigo Nino para hablar con él, aunque unos segundos después llegó la Señorita Bustier.

—Buenos días, jóvenes. Abran sus libros en el capítulo ocho, por favor.

Mientras la profesora hablaba, Adrien aprovecho para preguntarle a Nino si sabía que le había ocurrido a Marinette.

—¡No tienes ni idea hermano! —contestó Nino en voz baja—. Chloe lanzó por la ventana el regalo que Marinette había traído para ti.

—¿Qué? —dijo Adrien alzando una ceja. Luego dirigió su mirada hacía Chloe, quien ya lo estaba mirando desde hace un largo rato y le guiñó un ojo.

Adrien le contestó con una falsa sonrisa y siguió su plática con Nino.

—Pero, ¿a qué te refieres? —preguntó de nuevo.

—Marinette llegó a la escuela con un regalo para ti: una boina —al escuchar esto, Adrien pensó de inmediato en la caja que le levantó a la joven cuando chocaron—. Pero luego llegó Chloe y, bueno, simplemente lanzó la boina por la ventana.

—Marinette… ¿Me trajo un regalo? —preguntó Adrien con una sonrisa de lado.

Nino quedó perplejo por lo que le acababa de decir su amigo.

—Hermano, de todo lo que te dije ¿eso es lo que más te sorprende?

Adrien se sonrojó. Tomó su libro y comenzó a leer el capítulo que la Señorita Bustier les había indicado aunque, en su cabeza, no dejaba de pensar en el hecho de que Marinette le había preparado un regalo.

 

***

 

—Marinette ¿eres tú? —preguntó Sabine desde la cocina cuando escuchó que alguien había entrado a la casa.

Sabine subió las escaleras que llegaban al cuarto de su hija y se acercó a ella, quien lloraba silenciosamente en su cama.

—Marinette, cariño —dijo la mayor mientras acariciaba el cabello de su hija—. ¿Qué ocurre?

—Chloe… —comenzó Marinette mientras trataba de controlarse.

—¿Qué hay con ella? —preguntó su madre al tiempo que intentaba calmarla.

La joven sorbió la nariz y se limpió las lágrimas con el dorso de su mano.

—Chloe arruinó mi regalo —tras decir esto, se quitó el amuleto que su madre le había puesto y se lo devolvió—. Creo que esto no funciona conmigo.

Sabine recibió el collar y se lo quedo mirando un buen rato.

—Cariño, ¿hay algo que pueda hacer por ti?

Marinette se recostó en su cama, cerró los ojos y contestó:

—Me gustaría poder olvidar lo que pasó.

Sabine sintió como se comprimía su corazón, pues no podía hacer nada para que su hija dejará de pensar en todo lo que le había ocurrido hace unos momentos. Bajó las escaleras, se sentó en el sofá de la casa y se volvió a poner el collar en el cuello.

 

***

 

En un recóndito lugar de Paris, un gran ventanal con forma de mariposa comenzó a abrirse, dejando a la vista a un poderoso villano vestido de gris.

—Qué triste es esto. Una madre que siente impotencia por no poder ayudar a su hija a olvidar un mal día.

Era Hawk Moth.

Una pequeña mariposa blanca se posó en su mano izquierda, pero al cubrirla con la derecha, la mariposa se tornó oscura y comenzó a revolotear hacía el ventanal.

—Vuela mi malvado akuma —dijo él—, y haz tu trabajo.

La mariposa voló por todo París hasta llegar a una pequeña casa, donde entró por una ventana abierta y se metió en un collar con un cuarzo rosa en forma de corazón.

—Hola Madame Olvido, mi nombre es Hawk Moth —dijo telepáticamente el villano a Sabine—. Te doy el don de hacer que las personas olviden, pero a cambio quiero un par de cosas, ¿estás de acuerdo?

Sabine sonrió maliciosamente y se levantó del sofá.

—Sí, Hawk Moth.

Tras decir eso, la ropa de Sabine se convirtió en un vestido largo y acampanado color gris con varios relojes estampados en él, mientras que la piedra en la que se había metido el akuma se tornó en un color morado. Su cabello estaba recogido en una pulcra coleta y sus labios se habían puesto de un color negro.

—Primero debo hacer que Chloe Bourgeois olvide absolutamente todo para vengar a mi hija.

Tras decir esto, Sabine salió flotando de la casa para ir hacia al Colegio Francoise Dupont.

 

***

 

—¿Quién me puede decir qué es lo que quiso dar a entender el autor en este capítulo? —preguntó la Señorita Bustier a la clase.

Todos pensaban en una posible respuesta para la interrogativa de la profesora, cuando repentinamente una onda hizo que el cristal de las ventanas se quebrara y colapsara en muchos pedazos.

Todos soltaron un grito de horror cuando una mujer vestida de gris entró al aula por el lugar donde estaban las ventanas hace tan sólo un momento y comenzó a reír con malicia.

—Yo soy Madame Olvido, ¡y vengo por ti Chloe Bourgeois! ¡Vengo a vengar a mi hija por lo que le hiciste a ella y a su regalo!

—¡Chicos! —gritó la profesora— ¡Vayan todos a sus casas!

Todos los alumnos se arremolinaron en la puerta y salieron a toda prisa del aula, pero ya era demasiado tarde para Chloe, pues Madame Olvido ya la había alcanzado.

—¿Qué hace? ¡Suélteme! —dijo la rubia—. ¿Qué no sabe que mi padre es el respetable alcalde Bourgeois?

Madame Olvido puso su mano sobre la cabeza de la rubia y extrajo todos sus recuerdos, los cuales se guardaron en el collar de la villana.

Chloe cayó al piso confundida y aterrada, mientras que Madame Olvido fue al patio de la escuela para causar terror entre todos los alumnos y profesores.

A lo lejos, Adrien vio lo que había ocurrido entre esa villana y Chloe.

—¿Viste eso, Plaga? —dijo el joven en voz baja—. Estoy seguro de que es la madre de Marinette.

—¿Y qué te hace pensar eso? —preguntó el kwami.

—Porque esa villana dijo que quería vengar a su hija y su regalo. Está claro: habla de Marinette, por lo que ella está en peligro —contestó Adrien—. Tengo que ayudarla. ¡Plaga, las garras!

Y de inmediato el pequeño kwami se fusionó con el anillo de su portador, transformando a éste en el aclamado superhéroe de París.

De inmediato, el chico corrió hasta donde estaba Chloe y se aseguró de que estuviera bien.

—Chloe —dijo sacudiéndola—. ¿Qué te ha pasado?

—¿Quién eres tú? ¡Suéltame! —contesto la chica mientras forcejeaba con él héroe.

—¿De verdad no me reconoces? ¿Quién podría olvidarse de Cat Noir? —preguntó con indignación—. Por el momento necesito que te quedes aquí.

Cat Noir salió del aula y cerró la puerta del aula con seguro para evitar que Chloe saliera y le ocurriera un accidente.

 

***

 

—¡Vamos Marinette! No debes afligirte por culpa de Chloe —decía Tikki para levantarle el ánimo a su portadora.

Marinette había dejado de llorar desde hace un rato, pero aun así sentía mucha tristeza por lo que le había pasado a su obsequio; aunque, para distraerse, la azabache estaba confeccionando una nueva boina.

—Creo que tienes razón, Tikki —comenzó ella—. Además, mira esto.

La pequeña voló para divisar la nueva boina que Marinette estaba haciendo y se sorprendió al ver lo hermosa que ésta era.

—Marinette, ¡es mucho más bella que la anterior! Lo más gracioso es que ni siquiera la habías empezado a hacer para él.

La chica sonrió y de repente escuchó como un vidrio se rompió con estrépito. Tikki se ocultó rápidamente y Marinette vio que se trataba de cierto superhéroe que se había estrellado contra su ventana.

—¿Cat Noir? —preguntó sorprendida mientras le extendía la mano al héroe—. ¿Qué estás haciendo aquí?

Tratando de disimular que nada había pasado, Cat Noir se levantó con la ayuda de la joven y se dispuso a hablar.

—Gracias, princesa. Pero he venido aquí para rescatarte —dijo Cat Noir mientras mostraba sus “trabajados” bíceps.

—Disculpa, gatito, pero no tengo tiempo para tu encanto —dijo ella de forma sarcástica mientras se ponía a recoger los vidrios rotos.

Cat iba a comenzar a explicarle lo que había pasado, cuando vio una preciosa boina en el escritorio de Marinette. Era oscura pero no negra, de cuero y un estilo muy parecido al suyo. Se acercó y la tomó entre sus garras.

—Ésta… —comenzó él— ¿es la que le ibas a regalar?

Marinette se giró para ver de qué hablaba el superhéroe y, al ver que se refería a su boina, quedó perpleja.

—Yo… ¿cómo lo sabes? —cuestionó.

Cat dejó a un lado la boina y comenzó a hablar.

—Escucha, tu madre ha sido akumatizada. Se hace llamar Madame Olvido y ha ido al Colegio Francoise Dupont para causar temor a todos, en especial a Chloe Bourgeois… ya sabes, por lo que le hizo al regalo que le ibas a dar a Adrien Agreste.

Marinette se quedó pensando en las palabras que le había dicho a su madre. “Me gustaría poder olvidar lo que pasó”.

—¡Ay, por Dios! —dijo la azabache—. Todo esto es mi culpa yo le dije que quería olvidar lo que pasó y ahora ella va a causar terror y…

—¡Hey, calma! —interrumpió Cat—. No es momento para pensar en eso, princesa. Ahora necesito que seas mi carnada —dijo en un tono seductor.

—¿Tu carnada? —preguntó Marinette con una ceja arqueada.

Cat Noir estaba a punto de comenzar a explicarle su plan, cuando se escuchó un gran estruendo en la parte de abajo.

—Marinette, cariño —dijo una voz—. Soy yo: tu mami.

—No hay tiempo de explicaciones —dijo Cat—. Quédate aquí y no salgas.

Al terminar sus palabras, Cat Noir bajó las escaleras que daban a la casa de Marinette y comenzó a hablar con la villana.

—Oye Madame Olvido —dijo mientras le daba vueltas a su cola con la mano—, que te parece si “olvidas” todo este asunto y te vas a causar terror en otro lado, ¿Si?

—No escuches nada de lo que dice —dijo Hawk Moth telepáticamente a Sabine—. ¡Quítale su Miraculous a él y a Ladybug!

—¿Quién crees que eres para venir aquí y darme ordenes? —dijo Madame Olvido alanzando un resplandor de luz hacia el gato quien, milagrosamente, lo logró esquivar.

Cat supo en ese momento que su amiga estaba en peligro, así que con toda su felina agilidad esquivo a Madame Olvido y subió las escaleras para llevar a Marinette a un lugar donde estuviera segura.

 

***

 

—Tikki, tenemos que ayudar a Cat Noir —dijo Marinette mientras escuchaba como su madre atacaba a su colega—. ¡Tikki, motas! ¡Si!

Tras decir esto, pequeña kwami se fusionó con los aretes de su portadora y poco a poco Marinette fue cambiando su apariencia hasta terminar con un ajustado traje rojo lleno de puntos negros.

—¿Marinette? —dijo Cat Noir desde las escaleras— ¿Tú eres Ladybug?

Marinette estaba perpleja. No podía creer que Cat Noir la viera transformándose.

—Y-yo… —estaba pensando en una posible excusa, cuando vio que su madre estaba detrás del héroe— ¡Cat, cuidado!

Cat Noir logró eludir un tiro por parte de Madame Olvido gracias a su vara.

—¡Vamos Cat Noir! —dijo Ladybug saliendo por la ventana con ayuda de su yo-yo.

Cat la siguió de inmediato y ambos huyeron hasta la escuela, donde estaban preparando una emboscada.

—Muy bien Cat, tu esperarás en la entrada principal, yo iré…

—Espera —dijo él tomándola de la muñeca—, quiero hablar contigo, mi lady.

Ladybug iba a comenzar a hablar cuando apareció Madame Olvido de la nada y puso su mano sobre la cabeza de Cat Noir, haciendo que sus recuerdos comenzaron a trasladarse al collar que traía puesto.

—¡Cat! —gritó Ladybug cuando éste cayó al piso.

La heroína subió la mirada y vio cómo Madame Olvido reía maliciosamente mientras acariciaba su collar.

—¡Claro! El akuma debe estar en el amuleto chino.

Cat Noir comenzó a reaccionar, pero se le veía totalmente desorientado. Ladybug decidió dejarlo un momento para invocar su Amuleto Encantado.

—¿Una cuerda? ¿Qué se supone que voy a hacer con esto?

—¿Crees que vas a triunfar con eso? —preguntó Madame Olvido—. No sabes con quien te estas metiendo. Puedo hacer que todo París olvide si así lo deseo.

Y al finalizar sus palabras, Madame Olvido se elevó en el aire y moviendo su mano en círculos, una gran nube de humo que comenzó a expandirse por todo el cielo.

Ladybug miró a todos lados, cuando se iluminó la cuerda que tenía en sus manos y el tablero de baloncesto que estaba en el patio de la escuela.

—¡Claro! —dijo la joven.

Rápidamente ató con mucha fuerza un extremo de la cuerda al tablero y el otro lo lanzó para atrapar la mano de su madre y retenerla en el aire.

—¿Qué está pasando? —pregunto Madame Olvido mientras intentaba liberarse del agarre de la cuerda y volaba de un lado para otro.

Con un increíble tino, la joven heroína lanzó su yo-yo hacia el collar de su madre y se lo arrancó, haciendo que la hermosa piedra se partiera en dos grandes pedazos. De ese rompimiento salió la oscura mariposa que Hawk Moth había mandado.

—No más maldades para ti, pequeño akuma —dijo Ladybug abriendo su yo-yo—, ¡Es hora de terminar con la maldad!

El akuma se metió en su yo-yo, y cuando Ladybug volvió a abrirlo, salió una pequeña mariposa blanca que estaba libre toda aquella malicia que tenía hace sólo unos momentos.

—Adiós, mariposita —dijo ella lanzando la cuerda al aire—. ¡Ladybug, milagrosa!

Y con estas últimas palabras su madre, que ahora estaba sentada en el suelo, volvió a ser la misma de antes.

—Creo que esto es suyo —dijo Ladybug extendiéndole el collar a Sabine.

—Mi amuleto —dijo feliz la mayor mientras se lo ponía—. Gracias, Ladybug.

La joven sonrió y vio cómo su madre se iba hacia su casa, y sin dejar pasar un minuto más, fue a ver a su fiel compañero, quien estaba de pie mirando a todos lados.

—Cat, ¿estás bien? —preguntó Ladybug acercándose a él—. Sobre lo que viste hace rato, me gustaría saber que no dirás nada.

—¿Qué? ¿De qué estás hablando?

La chica se sintió realmente agradecida de que Cat Noir no recordara nada de lo que había ocurrido, pues no sabría cómo manejar una situación tan difícil como aquella.

—¡Espera! ¡Marinette! Debo saber cómo está —dijo Cat Noir mientras salía corriendo hacia la casa de la joven.

—Vaya —dijo Ladybug con sonrisa para sí misma—, parece ser que ese gatito se ha enamorada de mí como Marinette.

Con todo el tiempo del mundo la azabache se volvió a transformar en Marinette y caminó hasta su casa, donde la esperaba su mamá.

—¡Cariño! —exclamó Sabine al ver a su hija—. No te imaginas lo que pasó, ¡fui rescatada por Ladybug!

—Eso suena maravilloso mamá —dijo Marinette—, pero me gustaría hablar contigo sobre lo que me hizo Chloe.

La preocupada madre creía que su hija le contaría todo lo que había pasado en el salón de clases, pero se llevó una sorpresa con lo que ella le dijo.

—¿Me volverías a prestar tu amuleto?

Marinette sonreía con una gran felicidad, pues sabía que pasara lo que pasara siempre tendría una segunda oportunidad y a su mamá para apoyarla.

—Todo tuyo —dijo Sabine mientras se quitaba el collar y se lo daba a su hija.

La azabache le dio un beso a su mamá en la mejilla y subió a su cuarto con la decisión de ir a la mansión de Adrien y darle la nueva boina, pero cuando entró a su habitación, se llevó la sorpresa de qué ahí estaba Cat Noir, pues creía que después de estarla esperando un tiempo él se marcharía.

—¿Aquí de nuevo? —preguntó mientras buscaba la boina.

—Así es, princesa —contestó con gallardía mientras fingía revisarse las garras—. ¿Buscas algo en particular?

Marinette iba a contestar, cuando pensó en la probabilidad de que ese gato tuviera el regalo de Adrien.

—¿No has visto una…?

—No te preocupes —dijo frenando a su amiga—, yo mismo le he dado la boina al chico.

Marinette se puso igual de roja que un jitomate y comenzó a atacar a Cat Noir con un montón de peguntas.

—¿A quién se la diste? ¿Por qué lo hiciste? ¡No estaba terminada! ¿Y si no me vuelve a hablar en su vida? ¡Eres un gato tonto!

—¡Hey, tranquila! ¿Quieres que te diga lo que él me dijo?

La azabache se sentó en la silla de su escritorio y lo miró aterrada mientras asentía con la cabeza.

Cat Noir se paró frente a ella y mientras sacaba la boina de su cinturón dijo:

—A Adrien le gustó mucho.

Su anillo comenzó a parpadear y en ese momento Plaga fue expulsado del Miraculous, dejando a la vista de joven a Adrien Agreste poniéndose la boina que le acababa de hacer.

—Gracias, Ladybug. Jamás me la quitaré.

 

Fin

 

Andrea Padilla Sánchez

16 años

Ciudad de México

 

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29 comentarios

por los más nuevos
por los mejores por los más nuevos por los más antiguos
1

Está muy padre! :3

2

Me gustó mucho la entromisión de la cultura popular en esta historia; la mariposa que fluye y sale y permanece.

3

Una historia interesante, me agradó mucho

4

Me impresiono, está increíble.

5
César Contreras

Me encanto la historia, eres increíble escribiendo, sigue así :3

6

Esta excelente!!!

7

Me encantoooo

8

Me gustó la historia, es muy original y bien estructurada creo que después de leer las tres, Madame Olvido es la mejor, felicidades a las tres finalistas.

9

Simplemente genial (^o^)/

10

Muy buen cuento, ¡me encanto! Eres muy buena escribiendo Andy.

11
Alejandro Morales Velasco

Muy creativa la historia y se ajusta a las condiciones del personaje. Bien por Andy.

12

Esta super hermosa de las 3 que e leido esta me encanto hahahaja hermosaaaa

13

Muy buena.

14

Estube a punto de gritar con el final ^^

15

Me gustó mucho 🙂

16

Hola Pam, gracias, nos alegra que sea de tu agrado.
Te recomendamos que sigas nuestras redes de Bandai y que estés al pendiente de todos los concursos.

17
Cristina Andrade

el final... deja mucho en que pensar

18

MUy bueno

19

Hola Ramon, nos alegra que sea de tu agrado.

20

super!!!

21

Gracias Alex, nos alegra que sea de tu agrado.

22

Excelente historia, sigue así

23

Hola Robert, nos alegra que sea de tu agrado.

24

¡Que interesante! Muy buena su historia

25

Gracias Fer, nos alegra que sea de tu agrado.

26

La autora es mi hermana! Se esforzó demasiado, es fanática de LadyBug!

Te quiero Andy <3

27

Hola Rebe, nos alegra que sea de tu agrado.

28

Omg! Esta súper genial!! Me encanto ❤

29

Gracias Pato, nos alegra que sea de tu agrado.